Gobierno de Trump flexibiliza límites a plantas de carbón por emisiones tóxicas

Por MICHAEL PHILLIS

WASHINGTON (AP) — La Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) redujo el viernes los límites al mercurio y otras emisiones tóxicas producidas por las centrales eléctricas alimentadas con carbón, en el más reciente esfuerzo del gobierno de Trump por impulsar la industria de los combustibles fósiles mediante la reducción de normas de aire y agua limpios.

Las emisiones tóxicas de las plantas alimentadas con carbón y petróleo pueden perjudicar el desarrollo cerebral de los niños pequeños y contribuir a ataques cardíacos y otros problemas en los adultos. Las plantas también son una fuente importante de emisiones de gases de efecto invernadero que impulsan el cambio climático. La EPA anunció la medida en una enorme planta de carbón junto al río Ohio, en Louisville, Kentucky.

“La acción de la EPA de Trump se ajusta al estado de derecho y reducirá el costo de generar energía de carga base, bajando los costos y mejorando la confiabilidad para los consumidores”, señaló en un comunicado el administrador adjunto de la EPA, David Fotouhi. La agencia indicó que el cambio debería ahorrar cientos de millones de dólares.

La norma final lleva a la industria de vuelta a los estándares establecidos por primera vez en 2012 por el gobierno de Obama, que han reducido las emisiones de mercurio en casi un 90%. El gobierno de Biden había buscado endurecer aún más esos estándares después de que el primer gobierno de Trump tomara medidas para debilitarlos.

Las centrales eléctricas alimentadas con carbón son la mayor fuente humana individual de contaminantes de mercurio. Las plantas liberan ese metal a la atmósfera, que luego cae con la lluvia o simplemente por gravedad, entrando en la cadena alimentaria a través de los peces y otros productos que la gente consume.

Grupos ambientalistas afirmaron que las normas más estrictas han salvado vidas y han hecho que las comunidades que viven cerca de las centrales eléctricas alimentadas con carbón se vuelvan más saludables. Pero diversos grupos de la industria sostuvieron que los estándares más rigurosos, junto con otras normas que limitaron las emisiones de las plantas de carbón, hicieron que su operación fuera demasiado costosa.

Acusaron al gobierno de Biden de imponer tantos requisitos que su aplicación provocaría una oleada de retiros de plantas.

“La confiabilidad de la red eléctrica está en una mejor situación debido a la rápida derogación de esta norma por parte del gobierno. Tal como estaba redactada, la norma habría asestado un golpe paralizante a las centrales eléctricas que son esenciales para mantener la confiabilidad de la red”, afirmó Jim Matheson, director ejecutivo de la National Rural Electric Cooperative Association.

La perspectiva de la industria del carbón ha cambiado drásticamente en el último año.

En marzo, la EPA promovió “la mayor acción desregulatoria en la historia de Estados Unidos”, al anunciar su intención de revertir decenas de protecciones ambientales. El enfoque del gobierno de Biden en el cambio climático había terminado: el administrador de la EPA, Lee Zeldin, dijo que las acciones marcaban “la muerte del ‘gran nuevo fraude verde’”. Las normas sobre combustibles fósiles fueron importantes blancos de ataque, incluidos los grandes esfuerzos para reducir las emisiones de carbono de las plantas de carbón y exigir reportes de gases de efecto invernadero. El gobierno de Trump también ha ampliado los plazos para que decenas de centrales alimentadas con carbón cumplan con ciertas normas de la Ley de Aire Limpio.

Más allá de contar con menos protecciones ambientales, el gobierno de Trump ha emitido órdenes de emergencia para detener el cierre previsto de varias plantas de carbón. Distintos funcionarios afirman que las plantas producen energía constante durante grandes tormentas u otros momentos en que la necesidad es alta. Sostienen que eliminar el carbón reduciría la confiabilidad de la red, especialmente en un momento en que una oleada de nuevos centros de datos exige más que nunca a la red. Varios funcionarios han desestimado las preocupaciones sobre mayores costos para los clientes por mantener en funcionamiento las plantas de carbón, sus abundantes emisiones y su importante contribución al cambio climático.

Y a principios de este mes, la EPA revocó una determinación de que el cambio climático es una amenaza para la salud pública, lo que durante mucho tiempo ha sido la base de la acción de Estados Unidos para regular las emisiones de gases de efecto invernadero. Recientemente, el presidente Donald Trump recibió a un grupo de mineros del carbón que lo honraron como el “Campeón indiscutible del hermoso y limpio carbón”.

Activistas dicen que favorecer el carbón tiene poco sentido en un momento en que las energías renovables son más limpias, más baratas y confiables.

Gina McCarthy, quien dirigió la EPA durante el gobierno del expresidente Barack Obama, dijo que el gobierno de Trump será recordado por favorecer a la industria del carbón a costa de la salud pública.

“Al debilitar los límites de contaminación y el monitoreo del mercurio, que daña el cerebro, y de otros contaminantes, están saboteando activamente cualquier intento de hacer que Estados Unidos —y nuestros niños— estén sanos”, afirmó McCarthy, quien también preside el grupo de acción climática America Is All In.

___

El periodista de The Associated Press Matthew Daly contribuyó a este despacho.

___

The Associated Press recibe apoyo de la Walton Family Foundation para la cobertura de políticas de agua y medio ambiente. La AP es la única responsable de todo el contenido.

___

Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.